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Mostrando entradas de junio, 2017

PARA NOCHE DE INSOMNIO

Para noche de insomnio Ningún hombre, lo repito, ha narrado con más magia las excepciones de la vida humana y de la naturaleza, los ardores de la curiosidad de la convalecencia, los fines de estación cargados de esplendores enervantes, los tiempos cálidos, húmedos y brumosos, en que el viento del sud debilita y distiende los nervios como las cuerdas de un instrumento, en que los ojos se llenan de lágrimas que no vienen del corazón; la alucinación, dejando al principio bien pronto conocida y razonadora como un libro; el absurdo instalándose en la inteligencia y gobernándola con una espantable lógica; la histeria usurpando el sitio de la voluntad, la contradicción establecida entre los nervios y el espíritu, y el hombre desacordado hasta el punto de expresar el dolor por la risa. Baudelaire (Vida y obras de Edgar Poe) A todos nos había sorprendido la fatal noticia; y quedamos aterrados cuando un criado nos trajo —volando— detalles de su muerte. Aunque...

EL RUISEÑOR Y LA ROSA

EL RUISEÑOR Y LA ROSA Un ruiseñor vivía en el jardín de una casa.Todas las mañanas una ventana se abría y un  joven comía su pan…mientras miraba la belleza del jardín. Siempre caían migajas de pan en el antepecho de la ventana. El ruiseñor comía las migajas creyendo que el joven las dejaba a propósito para él. Así,  creció un gran afecto por aquel que se preocupaba en alimentarlo…aunque sea con  migajas.Un día el joven se enamoró. Pero al declararse, su amada impuso una condición para retribuir su amor: Que a la  mañana siguiente él le trajese la más linda rosa roja. El joven recorrió todas las florerías de la ciudad, pero su búsqueda fue en vano.  Ninguna rosa…mucho menos roja.  Triste, desolado, fue a pedir ayuda al jardinero de su casa. El jardinero declaró que él  podría obsequiarla con petunias, violetas, claveles. Cualquier flor menos rosas. Ellas estaban fuera de temporada; era imposible conseguirlas en aquella estación.  El rui...

MADRE NIEVE

MADRE NIEVE Había una vez una viuda que tenía dos hijas - una de ellas era linda y laboriosa, mientras la otra era fea y ociosa. Pero la viuda era muy cariñosa con la fea y ociosa, porque era su propia hija; y la otra, quién era una hijastra, era  obligada a hacer todo el trabajo y ser la Cenicienta de la casa. Cada día la pobre muchacha tenía que sentarse en el camino junto a un pozo a hilar con el huso, y girar y girar hasta ver sus dedos sangrados. Ahora resultó que un día el huso se manchó con su sangre, y entonces para limpiarlo lo introdujo en el pozo, pero resbaló de su mano y cayó al fondo del pozo. Ella comenzó a llorar, y corrió donde su madrastra y le contó la desgracia. Pero ella la reprendió bruscamente, y fue muy despiadada al decirle,  -"Ya que usted ha dejado caer el huso, usted debe sacarlo de allí."- Entonces la muchacha volvió al pozo, y no sabía que hacer; y con la pena en su corazón, brincó dentro del pozo para conseguir el huso. Ella perdió s...

EL TRAJE NUEVO DEL EMPERADOR

EL TRAJE NUEVO DEL EMPERADOR Hace muchos años había un Emperador tan aficionado a los trajes nuevos, que gastaba todas sus rentas en vestir con la máxima elegancia. No se interesaba por sus soldados ni por el teatro, ni le gustaba salir de paseo por el campo, a menos que fuera para lucir sus trajes nuevos. Tenía un vestido distinto para cada hora del día, y de la misma manera que se dice de un rey: “Está en el Consejo”, de nuestro hombre se decía: “El Emperador está en el vestuario”. La ciudad en que vivía el Emperador era muy alegre y bulliciosa. Todos los días llegaban a ella muchísimos extranjeros, y una vez se presentaron dos truhanes que se hacían pasar por tejedores, asegurando que sabían tejer las más maravillosas telas. No solamente los colores y los dibujos eran hermosísimos, sino que las prendas con ellas confeccionadas poseían la milagrosa virtud de ser invisibles a toda persona que no fuera apta para su cargo o que fuera irremediablemente estúpida. -¡Deb...