Los largos años Cada vez que el viento se levantaba en el cielo, el señor Hathaway y su reducida familia se quedaban en la casa de piedra y se calentaban las manos al fuego de leña. El viento agitaba las aguas del canal y casi barría las estrellas del cielo, pero el señor Hathaway conversaba tranquilamente con su mujer, y su mujer replicaba, y luego hablaba con sus dos hijas y su hijo de los días pasados en la Tierra, y todos le contestaban adecuadamente. La Gran Guerra tenía ya veinte años. El planeta Marte era una tumba. Hathaway y su familia, en las largas noches marcianas, se preguntaban a menudo, en silencio, si la Tierra sería todavía la misma. Esa noche se había desatado sobre los cementerios de Marte una de esas polvorientas tormentas marcianas, y había soplado sobre las antiguas ciudades, y había arrancado las paredes de material plástico del pueblo norteamericano más reciente, un pueblo abandonado y que ya se fundía con la arena. La tormenta amainó. Hathaway salió de la...